El guardia de un antiguo templo budista fue asesinado en un turno de guardia, el puesto quedó vacante para alguno de los alumnos aprendices del templo. Para los alumnos ser guardia del templo era un honor tal que pocos tenían el privilegio de cuidar las entradas al templo, muchos alumnos aspirantes se inscribieron para tener dicho honor; la decisión se iva a tomar a través de una prueba.
El día de la prueba todos estaban a la espectativa, pues sabían que iban a necesitar de todo su ingenio y sabiduría aprendidos en su estancia en el templo, y no dudaban que para resolver la prueba o problema planteados podría tomarles días, o semanas, o desgastarlos de manera física y mental que esta quedaría sin resolver.
El viejo maestro del templo llega ante la multitud para hacerle la prueba a los alumnos aspirantes; una vez en la prueba, el viejo maestro mostró a los alumnos un jarron enorme, con bellas inscrustaciones de diamantes y grabados de flores, el jarron brillaba con luz propia, parecía invalorable ese hermoso jarrón ante los ojos de los alumnos aspirantes, en eso el viejo maestro les dice
- Ahí está el problema, resuelvanlo …
Los alumnos se quedaron atónitos, ellos no sabían que misterio escondía aquel hermoso jarrón, ni como abordar el problema, simplemente se quedaron ahí pensando, durante horas, el como resolver el acertijo del jarrón.
El tempo siguió sin un guardía durante otros tres días, los alumnos seguían sin resolver el enigma del jarrón, los alumnos le preguntaron al viejo maestro que les diera una pista, el simplemente les dijo:
- En el jarrón está el problema, resuelvanlo …
En eso un alumno de entre la multitud de aspirantes se levanta y arremete contra el jarrón, todo lo que quedó de este fueron pequeños trozos de lo que algún día fue una obra de arte bien elaborada.
- El viejo maestro: Felicidades, ahora tu eres el guardia del templo …
Cosas que a uno se le pegan en pláticas de superación personal, Moraleja en comentarios ..





